San José de Playón, María la Baja, Bolívar
San José de Playón y Arroyo grande son dos corregimientos del Maria la Baja, Bolívar a dos horas de la ciudad de Cartagena. Una zona que ha tenido población casi los tiempos de la colonia española y que a finales de la decada de 1960 fue escogida por el Incora para la creación de una represa que irrigara muchos de los cultivos agrícolas del departamento.
El progreso de la agricultura industrial en asociación con los terratenientes de la zona y la amenaza de una insurgencia guerrillera creciente paulatinamente en todo el país en la década de 1980, creó la oportunidad para que las AUC dominaran la zona durante muchos años.
Un dominio cruel, que causó masacres, torturas, asesinatos selectivos y otro montón de violaciones a los derechos de una población que se vio obligada a desplazarse casi en su totalidad por muchos años.
El retorno sin embargo no los enfrentó a un panorama del todo benigno, porque a pesar de la desmovilización de los paramilitares en el gobierno de Uribe, la zona siguió siendo dominada por residuos de este mismo grupo. Volvieron a una tierra dominada también por las empresas de Palma de Aceite, que aprovecharon el desplazamiento para comprar una gran cantidad de tierras, que quedaron descuidadas, a un precio muy favorable y en donde los campesinos pasaron de ser dueños de sus cultivos a trabajadores de esta industria. No siendo poco y para ajustar las injusticias, esta industria también se nutre de la represa que fuera creada hace más de 40 años y cuya agua no beneficia a ninguna de las veredas, ni de los corregimientos aledaños y solo sirve para regar las planicies de palma que ahora cubren Maria la Baja.
El retorno sin embargo no los enfrentó a un panorama del todo benigno, porque a pesar de la desmovilización de los paramilitares en el gobierno de Uribe, la zona siguió siendo dominada por residuos de este mismo grupo. Volvieron a una tierra dominada también por las empresas de Palma de Aceite, que aprovecharon el desplazamiento para comprar una gran cantidad de tierras, que quedaron descuidadas, a un precio muy favorable y en donde los campesinos pasaron de ser dueños de sus cultivos a trabajadores de esta industria. No siendo poco y para ajustar las injusticias, esta industria también se nutre de la represa que fuera creada hace más de 40 años y cuya agua no beneficia a ninguna de las veredas, ni de los corregimientos aledaños y solo sirve para regar las planicies de palma que ahora cubren Maria la Baja.
La gente sin embargo ha resistido, ha sobrevivido con una alegría sigilosa que nunca los abandona a pesar del silencio de las calles empolvadas. Han mantenido su música, su amor por muchas de las raíces afro y costeñas que los acompañan desde siempre. Y también y a pesar de la falta de apoyo, siguen trabajando en los cultivos que les quedan.
Estas imágenes fueron hechas durante la grabación de la serie documental que se realizó en cumplimiento del Plan Integral de Reparación Colectiva de la zona.











































